Biomagnetismo Integral
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El Biomagnetismo, también conocido como Par Biomagnético, fue desarrollado por el Dr. Isaac Goiz Durán en 1988. A partir de sus observaciones y de años de investigación y práctica, identificó diferentes puntos del cuerpo que podían trabajarse de manera conjunta mediante la aplicación de imanes de polaridad opuesta.
Con el paso de los años, el Dr. Goiz desarrolló y amplió el sistema de pares biomagnéticos, dando origen a una metodología que hoy es practicada por terapeutas en distintos países como una terapia complementaria orientada a favorecer el equilibrio y el bienestar integral.
Este sí cuenta una historia y dejamos la explicación de los imanes para el siguiente apartado, donde podemos desarrollarla mucho mejor.
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El Biomagnetismo utiliza imanes de polaridad opuesta que se colocan en puntos específicos del cuerpo, seleccionados a través de un rastreo biomagnético. Durante este proceso, el terapeuta busca identificar los pares que requieren atención y trabajar sobre ellos de manera personalizada.
La sesión está orientada a favorecer el equilibrio y el bienestar integral, respetando las necesidades particulares de cada persona. Por esta razón, no todas las sesiones son iguales: los puntos y pares utilizados pueden variar de una persona a otra y también de una sesión a la siguiente.
El Biomagnetismo se utiliza como una terapia complementaria y no sustituye el diagnóstico, tratamiento ni seguimiento de un profesional de la salud.
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Dentro del enfoque del Par Biomagnético se describen diferentes categorías de pares, de acuerdo con los puntos que se trabajan y la función que se les atribuye dentro de esta práctica. Durante el rastreo, el terapeuta determina cuáles pares utilizar de acuerdo con la evaluación individual de cada persona.
1. Pares regulares:
Dentro de la teoría del biomagnetismo, relacionan determinados puntos del cuerpo con posibles desequilibrios asociados a microorganismos.
2. Pares especiales:
Se relacionan con alteraciones o desequilibrios de tejidos que, según este enfoque, no se asocian directamente con microorganismos.
3. Pares disfuncionales:
Comprenden puntos relacionados principalmente con glándulas y diferentes funciones del organismo.
4. Pares reservorio:
Se relacionan con órganos o tejidos considerados, dentro de la teoría del biomagnetismo, posibles zonas de reservorio.
El Biomagnetismo es una práctica complementaria y no sustituye el diagnóstico, tratamiento ni seguimiento de un profesional de la salud.
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Cada encuentro comienza con un rastreo kinestésico, un momento de escucha profunda en el que el cuerpo se convierte en nuestra guía. Con la persona cómodamente recostada, realizo el testeo a través de los pies, observando las respuestas que se manifiestan mediante cambios aparentes en la longitud de las piernas. Estas respuestas, interpretadas de acuerdo con el protocolo establecido del Par Biomagnético, me orientan hacia los puntos que serán trabajados y la colocación de los imanes correspondientes.
A partir de ahí, la sesión se desarrolla de manera individual. Se colocan pares de imanes de polaridad opuesta en los puntos identificados durante el rastreo, respetando el protocolo y las respuestas que van surgiendo a lo largo del proceso.
Cada encuentro es diferente, porque cada persona tiene su propia historia y cada cuerpo su propia manera de expresarse. Por eso, los puntos trabajados y el desarrollo de la sesión responden a lo que se va manifestando en ese momento.
Es un proceso tranquilo y no invasivo, concebido como un espacio de pausa, escucha, equilibrio y bienestar, donde cada persona es acompañada de manera individual y respetuosa.
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En Tiferet, el biomagnetismo es el eje de cada sesión, pero el acompañamiento no termina con la colocación de los imanes. Mi manera de trabajar parte de una visión integral de la persona, reconociendo que cuerpo, emociones y energía forman parte de una misma experiencia.
Una vez concluido el protocolo biomagnético, realizo un trabajo de liberación de emociones atrapadas, buscando identificar y liberar aquellas cargas emocionales que puedan estar interfiriendo con la sensación de equilibrio y bienestar.
Cuando el proceso lo indica, la sesión puede complementarse con cuarzos, seleccionados de manera individual y utilizados como una herramienta de apoyo dentro del trabajo energético. No todas las personas requieren lo mismo; cada encuentro se desarrolla de acuerdo con aquello que va surgiendo durante la sesión.
Esta integración permite que el Biomagnetismo Integrativo en Tiferet vaya más allá de una técnica aislada. Es un acompañamiento personalizado en el que los imanes, el trabajo emocional y las herramientas energéticas se unen para crear un espacio de equilibrio, conexión y bienestar integral.
Cada sesión es única, porque cada persona también lo es.

